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Un chiclanero azulgrana entre la pista y la playa

No es fácil mirar a Germán López a la cara. Sus dos metros largos le sitúan fuera del alcance de la mayoría de los mortales. Su cuerpo está moldeado para el voleibol. Piernas largas y estilizadas, brazos interminables y una plástica elasticidad que le permite ser mortal en el bloqueo. Este chiclanero que abandonó su Cádiz natal hace 15 años para cumplir su sueño de jugar al vóley ha encontrado la tranquilidad y la felicidad en el Fútbol Club Barcelona, donde ha vivido una gran temporada.

“Este club me ha sorprendido positivamente. Apoyan muchísimo a deportes con menos visibilidad, como el voleibol, el hockey, el atletismo o el rugby. Ojalá otros clubes siguieran su ejemplo”. A pesar de llevar tantos años fuera de su tierra, “es lo que más añoras”, a Germán López no le ha desaparecido el acento chiclanero y con su particular gracia todavía recuerda cuando Sixto Jiménez le convenció para que hiciera las maletas y pusiera rumbo al Centro de Tecnificación de Vóley Playa de Tenerife. “Tenía quince años y sólo había jugado en pista, pero no me lo pensé ni un segundo. Hice las maletas y me fui”. Su vida cambió en un momento. Un día estaba viendo los partidos desde la grada y al día siguiente se entrenaba junto a las grandes promesas españolas de un deporte que había nacido para ser un éxito.

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Iconoclasta hasta para elegir a sus ídolos, Germán recuerda que no eran los brasileños el motivo de su admiración juvenil, sino un argentino que suplía con técnica no ser ni el más alto ni el más fuerte. Un espejo perfecto para que aquel adolescente desgarbado y zurdo se mirara.

Ahora ha terminado de crecer definitivamente y afronta con optimismo la gran cita del vóley playa español de esta temporada: los I Internacionales de Barcelona (29-31 de mayo), un torneo WEVZA que traerá hasta la ciudad condal a los mejores jugadores europeos del momento. “Nadie puede perdérselo, porque van a ser dos días espectaculares” aconseja Germán López, que estará allí junto a Diego Mahía, su pareja de esta temporada.

Ambos están trabajando ya para preparar la transición de la pista a la playa. “Es más complicado de lo que parece. Son deportes diferentes. El vóley playa es más técnico, no hay cambios y siempre intervienes en la acción de juego. Nosotros tenemos la ventaja de llegar con una buena preparación física de la temporada en pista”.

Con eso de su parte, Germán está dispuesto a pelear con cualquiera sobre la arena. Desde pequeño aprendió que hay trenes que solamente pasan una vez y está dispuesto de coger el suyo en Barcelona. A poner en la pista central su alma de Chiclana y su amor por el azulgrana.

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